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Los bulos de Whatsapp

Apps de mensajería instantánea

No lo niegues: Whatsapp te ha cambiado la vida. El mejor invento posible para comunicarte. En cuestión de segundos mandas una foto o diez de golpe, una nota de audio, montas un grupo de colegas del colegio… Vamos, ¡reniega del SMS ya mismo! (¿Qué es lo que era eso?) ¡Y del MMS! (¿Pero eso llegó a existir de verdad?).

Claro, como todo en la vida, Whatsapp no se libra de morir de éxito. Es tal la dependencia entre quienes tenemos descargada la app que le salen bulos como enanos. Por ejemplo, en las ocasiones puntuales en las que se interrumpe el servicio nos volvemos locos en la red  hasta el punto de alcanzar ser TT en cuestión de segundos (‘¡Horror! ¡Horror! ¡¡¡Qué está pasando!!! ¡¡¡Se ha caído Whatsapp!!!’ ) A partir de ahí hay quien se descarga otro sistema de mensajería, como Line, que ya alcanza los 210 millones de usuarios mundiales frente a los 350 millones de Whatsapp; o quien opta por elaborar infinitas teorías conspirativas como el de cobrar por cada mensaje o foto enviada. Si esto último sucediera, nos arruinaríamos.

¿Te acuerdas de las cadenas de mails que recibíamos hace años? El día que mis contactos en Whatsapp me empezaron a mandar mensajes de ese tipo, informando que cerraban el servicio o que cobrarían por cada mensaje a partir de X fecha, me vino un terrible déjà vu y, sinceramente, me molestaba recibirlo. Serán cosa de la edad… o la usabilidad. Cuando me las mandaban al correo no les daba importancia pero en el móvil…, en el móvil es otra historia. Es mi espacio personal. La app en la que me comunico con mis amigos. Lo último que espero es publicidad que no va conmigo, ni me interesa ni entiendo por qué tengo que recibirla sin mi consentimiento.

Y, ojo, en Twitter o Facebook no son los únicos espacios en los que damos rienda suelta a nuestras imaginación. La última ocurrencia publicada y difundida por importantes cabeceras de referencia daba cierta credibilidad a un estudio que cifra en 28 millones las parejas deshechas como consecuencia del uso de Whatsapp. Sorprende la exactitud porque el más legitimo para informar de la cifra sería el propio servicio de Whatsapp y ni si quiera ese conocimiento realmente pertenece a la intimidad de las parejas de todo el mundo. La Vanguardia fue uno de los medios que se apresuro a desenmarañar todo el lío que se había montado explicándolo en este artículo muy bien.

Total, los bulos siempre corren como la pólvora, más en un país donde nos vuelve loco el cotilleo. Con Internet esto no hace más que elevarse exponencialmente. Seguro que a más de uno de esos supuestos ‘videos virales’ le hubiera gustado correr con la misma suerte como le pasa últimamente a Whatsapp. Y eso que los pobres fundadores, Brian Acton y Jan Koum, pocos comunicados realizan desde su oficina en Estados Unidos.

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