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¿Adicción al uso del móvil? Verdadero o falso

Adicción al móvil

3.549 millones de personas usamos el móvil para conectarnos a internet. Con casi el 50% de la población saltando del Twitter al Whatsapp, ligando en Tinder y publicando el día después en Instagram, quizás lleguemos a vivir el colapso de la sociedad mundial. Es nuestra alarma, el hombre del tiempo, nuestra secretaria… le dedicamos muchas horas porque cubre muchas de nuestras necesidades. Lo cual no quita para que nos preguntemos si hablamos de una auténtica ‘¿Adicción al móvil?’.

Muchos de los que leeréis este post seguisteis el programa ‘Salvados: Conectados’ del domingo. [Por curiosidad me gustaría saber cuántos a través del móvil, durante la emisión o a posteriori, y cuántos sólo en la TV]. Yo me fui a la cama preocupada. A fin de cuentas, gracias a ese gran número de personas que nos conectamos a Internet  a través del móvil, hoy se sustentan parte de las bases del marketing digital.

A diario puedo ver que no nos despegamos de los móviles pero ni mucho menos creo que exista una enfermedad o una adicción. Para bien o para mal el uso desmedido del móvil, en soledad o rodeado de personas, todavía no está identificado como adicción (puesto que no cumple todos los requisitos para clasificarlo así). Lo cual no quiere decir que la acuñada dependencia de un adolescente por este tipo de dispositivos sea buena. Con lo que me levanté pensando en buscar qué factores determinan lo que es una adicción clínicamente: un patrón de uso temático, un síndrome de abstinencia y una tolerancia que impulsa a hacer las dosis cada vez mayores. Dos de esos tres factores no se cumplen.

En todo caso ¿no tendría más sentido hablar de adicción a Internet?

Yo nací en los primeros años de Internet, del de aquel entonces; conocí los primeros años de EGB y sin apenas asimilarlo crecí en la LOGSE. En mi casa hubo (y hay) una enciclopedia Salvat con la que hacía los trabajos que presentaba a mano, hasta que llegó a casa el primer ordenador con acceso a Internet. Crecí consultando la Encarta, hablando por Messenger largas horas durante el fin de semana y consultando foros. Mi primer móvil llegó a los 16, un one touch easy azul, con el que llegaron las perdidas y esa nueva perversión del lenguaje acortando caracteres. Conforme la tecnología avanzaba, mi casa se fue digitalizando más y la relación con mi entorno. ¡Incluso mi vida laboral!

Estoy convencida que si mañana me planteara un descanso de móvil, podría hacerlo sin problema. Porque ya he tenido esos momentos de necesitar desconectar y además conozco ‘la vida antes de este nivel de conexión‘. No es una enorme fuerza de voluntad porque al final yo no lo veo como una adicción. Fue educación. Además no creo que estemos descubriendo la rueda cuando lo que hacen los jóvenes hoy en día con el móvil, es lo que hacíamos muchos antes pero en versión convencional: mensajes chorras, conversaciones absurdas o trascendentales durante horas colgados al fijo de casa… ¿Ya se nos ha olvidado? (Otro día quizás merezca la pena entrar en la calidad de lo que consumimos en Internet a través del móvil)

No es el móvil. Eres tú y lo que haces con él

Las nuevas generaciones que han nacido y crecido en hogares donde la conexión a Internet ha sido un bien de primera necesidad, los padres te ponían Pocoyó en el móvil por no escucharte llorar o el móvil compartía cama contigo, es normal que su apego al móvil sea mayor que otros. Principalmente porque han crecido con esas reglas y nadie les ha enseñado cómo o hasta dónde pueden llegar. Es normal que las jóvenes mentes inquietas, cuyas necesidades básicas están bien cubiertas y sólo deben preocuparse por las sociales, no le quiten ojo a la pantalla prácticamente todo el día. Al margen de hablar de la adicción al móvil, creo que es más interesante el reto de los padres a la hora de educar a sus hijos en la convivencia y uso de los móviles.

El móvil es una herramienta, no un fin y mucho menos algo adictivo

Hay un libro que se mete de lleno con esta situación y que sí o sí recomiendo leer: ‘Los nativos digitales no existen’ (por Susana Lluna y Wicho). Sí creo que el móvil es prácticamente la primera herramienta con manual de instrucciones técnicas pero no mentales. Las nuevas generaciones no concebirán vivir sin móvil, eso es un hecho. En nuestra mano está el no convertirles en ‘solitarios en contacto permanente’, como indicaba Bauman en el programa Salvados, con altas dosis de narcisismo donde se planteen si es mejor vivir algo o mostrarlo.

Como en todo lo que acontece al ser humano, la contradicción o las modas son irresistibles para nosotros. ¿Sabes que existe gente que pasa de llevar Internet en el móvil? Los clásicos llama-cuelga aún están en circulación y aunque son minoritarios, son la resistencia como bien puedes leer en este post. Aquí se abre otro melón porque estás en el sistema o fuera de él, y cada escenario con sus consecuencias.

A todo esto ¿cuándo es la edad idónea para darle un móvil a un hijo?

Preguntando a las madres y padres que me rodean, no he dado con un consenso. La mayoría admiten que es un punto en la negociación con los hijos a la hora de que cumplan los objetivos y que incluso se convierte en herramienta de chantaje con su seguridad al salir por la noche. En mi época las pataletas se castigaban y te quitaban el tamagochi, la Gameboy o lo que nos entretuviera en aquel momento. No sé en qué momento hemos pensado que el berrinche normal de un adolescente se debe a un síndrome de abstinencia por quitarle el móvil.

Yo ni soy madre ni tengo la fórmula de la Coca Cola pero creo tanto en educar en los momentos de desconexión del entorno virtual para conocer el real, la empatía y el autocontrol, tanto como en los de la conexión. No obstante tengo fe y quiero seguir pensando que a parte de estar con el móvil bailan, ligan, leen…más allá de una pantalla. Aunque también es cierto que a la hora de educar es tan importante hacerlo con el joven como con el adulto al que la era digital le ha pillado a contrapaso. Esos, con mayor madurez, ¿también son adictos al móvil?

Total, adicción al móvil ¿verdadero o falso?  Sé que no suele ser la temática de mis post pero no podía dejar pasar la oportunidad de comentar un tema tan crucial. El móvil vino para quedarse e ignorarlo es un error de base.


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